martes, 2 de junio de 2020

Kinderausweis - Documento de Identidad Infantil


Era emitido por el departamento de pasaportes del Ministerio de Relaciones Exteriores, Joachim von Ribbentrop. Solo podía ser utilizado por ciudadanos alemanes menores de 16 años. Casi todos fueron emitidos por la policía a los niños evacuados de las grandes ciudades amenazadas por la guerra a zonas con menor peligro, generalmente al campo. 
Esto se llevaba a cabo por la organización de deportaciones Kinderlandverschickung (KLV), que formaba parte de la organización “Bienestar Nacional Socialista del Pueblo” (Nationalsozialistische Volkswohlfahrt-NSV). Estas identificaciones generalmente se colgaban del cuello de un niño con una cuerda para poder identificarlas fácilmente.




Jefatura del Distrito de Altötting
Altötting a 6 de Noviembre de 1944
Número de Identificación: 3
Apellido: Altenbuchner 
Nombre: Maria
Fecha Nacimiento:30 de Noviembre de 1929
Nacionalidad: Alemana Dtsch (Deutsch)
Residencia: Mehring Landkreis Altötting


El Director de la Policia de Esslingen am Neckar
Esslingen am Neckar, a 21 de Abril de 1944 
Número de Identificación: 36 
Apellido: Schäfer
Nombre: Otto  Alfred
Fecha Nacimiento: 17 de Octubre de 1936
Nacionalidad: Alemana
Residencia: Esslingen am Neckar


                                           


miércoles, 5 de abril de 2017

Peter Spoden, gran leyenda de la Luftwaffe

Hoy os presento el fascinante libro que ha escrito uno de los últimos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, Peter Spoden. A sus 95 años, el que fuera uno de los mejores pilotos de la Luftwaffe, ha querido compartir con nosotros su historia.
En esta obra, a través de sus vivencias, descubriremos como era la sociedad alemana, las causas que llevaron al estallido de la guerra y a la lucha desesperada cuando ya todo apuntaba a la derrota final. También descubriremos al detalle las acciones bélicas y los combates aéreos a los que Peter Spoden tuvo que hacer frente.
Un libro que según sus lectores lo definen como "un libro sincero y reflexivo... donde nos permite conocer los pensamientos de un joven que poco a poco fue comprendiendo la locura en la que había sido arrastrada toda su generación..." 
"Un libro maravilloso, inédito y necesario, que nos presenta el conflicto de la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva de un piloto alemán con gran sentido de la moralidad..."

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se iniciaba un período de más de cinco años de duración durante el cual las ciudades y localidades alemanas iban a ser objeto de una sucesión de ataques aéreos sin parangón en la historia: de día por parte de los bombarderos estadounidenses y de noche por parte de sus homólogos británicos. Pronto quedó evidenciada la práctica inutilidad de la artillería antiaérea como arma defensiva contra los contra bombarderos de área nocturnos. Urgía desarrollar una nueva arma defensiva. En consecuencia, en 1940 la Luftwaffe comenzó a organizar los escuadrones de caza nocturna, cuyo objetivo era contrarrestar los ataques aéreos de la RAF.

El autor, Peter Spoden, se alistó en la Luftwaffe en octubre de 1940. Tras graduarse como piloto de caza nocturna, fue destinado el 1 de julio de 1943 al Escuadrón de caza nocturna 5 (NJG 5). Aquí participó en la lucha a vida o muerte entre las mareas de bombarderos atacantes y los cazas nocturnos volcados en la defensa del Reich. Además de obtener numerosas victorias aéreas contra bombarderos cuatrimotores británicos, fue derribado y herido en repetidas ocasiones. Al final de la guerra era comandante de la NJG 6, ostentando el rango de capitán.

Sus memorias como piloto de caza se basan en hechos reales. Partiendo de las anotaciones en sus diarios, de su libro de registro de vuelos, así como de documentos y material fotográfico privados, ha escrito estos recuerdos sobre la preguerra y guerra. Destinados originalmente a sus nietos, se vio sorprendido por el extraordinario éxito y positiva crítica que el libro suscitó entre lectores de todo el mundo, habiéndose publicado hasta ahora versiones en alemán, inglés, francés, finlandés, a los que se suma ahora la traducción española.

Tras la guerra se convirtió en uno de los primeros pilotos de la entonces recién refundada Lufthansa. Como comandante de vuelo pilotó la DC-3, la cuatrimotor de hélices Lockheed Super Constellation, la Boeing 707 y, al final de su carrera, durante once años la Boeing 747.





De venta en 



Libro dedicado por su autor, Peter Spoden
y por el traductor, Thomas Baumert


martes, 29 de noviembre de 2016

La mujer alemana... Trümmerfrauen


Había finalizado la guerra, Alemania estaba en ruinas y sus principales ciudades arrasadas por los bombardeos. Los hogares alemanes estaban destruidos y las calles prácticamente cubiertas de escombros…
Había que reconstruir un país devastado por la guerra, sin embargo, quince millones de alemanes varones habían caído en el frente o habían sido hechos prisioneros. Las fábricas, junto a su maquinaria, fueron destruidas en lo que fue una de las últimas órdenes de Adolf Hitler. Sólo quedaban mujeres, niños y ancianos, por lo que los gobiernos de los países de la ocupación se vieron en la obligación de tomar ciertas medidas si querían iniciar las tareas de reconstrucción.
Se estima que el desastre producido por la guerra en Alemania era de más de 400 millones de metros cúbicos de escombros. La tarea principal era demoler todos los edificios dañados, con la salvedad de hacerlo con el más mínimo cuidado, ya que era importante no dañar los ladrillos. Para dicha labor, el Consejo de Control de Ocupación aprobó el 10 de julio de 1946 la Ley nº 32, que establecía el trabajo obligatorio para todas aquellas mujeres que tuvieran entre 15 y 50 años de edad para tareas de reconstrucción y recogida de escombros.
Es así como nacieron las Trümmerfrauen, término que se empleó para todas aquellas mujeres que realizaron los trabajos de remodelación del país. Separaban los ladrillos inservibles de los que podían ser reutilizados, quitándolos cualquier resto que tuvieran de yeso o cemento. Después de la tarea de sustracción y limpieza, los ladrillos eran colocados en pilas de 200 piezas, para llevarlos a las reparaciones o a las nuevas construcciones. Lo mismo ocurrió con las vigas, tuberías, estufas, fregaderos, etc. todo era apilado y clasificado. Para la desempeñar dicha tarea, las mujeres utilizaban sus propias manos, ayudándose cuando podían con palas, picos o cualquier objeto de metal. Formaban largas filas que utilizaban como cadena para transportar los escombros de un sitio a otro, mediante cubos y carretillas, arrojándolos a los cráteres producidos por las bombas. Entre esos escombros era normal encontrar algún cadáver, éste era desenterrado por las mujeres, que luego tenían que darle sepultura en un lugar más propicio para ello.
Käthe Lindlar una Trümmerfrau de la ciudad de Colonia narró de esta forma aquellas vivencias:
“Recuerdo que podías caminar prácticamente en una masa de rocas tan alta como una primera planta de un edificio. A mí me desplegaron al distrito de Ehrenfeld (Colonia) y tuve que retirar los escombros con una pala que luego descargaba sobre pequeños carros durante todo el día”.

Las Trümmerfrauen recibían un salario de alrededor de 8 Marcos Alemanes diarios, que comparado al trabajo que realizaban era escaso. También recibían cartillas de racionamiento, que constaban de 400 gramos de grasa al mes, 100 gramos de carne y medio kilo de pan al día. Si querían algo más tenían que recurrir al mercado negro, aunque era muy raro que a alguna trabajadora le sobrara algo con que negociar. A todo esto había que añadir el estrés que se ocasionaba por la preocupación de sus esposos, padres e hijos que habían ido a la guerra. Por las noticias que llegaban de los caídos, el hambre, el esfuerzo físico realizado durante los trabajos de construcción y la alimentación de los niños. Aquello fue una lucha diaria por la supervivencia.
Cuando los hombres que habían estado recluidos en las prisiones comenzaron a volver a casa después de la guerra, se encontraron con unas ciudades en proceso de reconstrucción. Las mujeres estaban realizando esa ardua tarea, a la vez que cuidaban a sus hijos y del hogar. La imagen tradicional de la mujer que habían visto durante el nazismo había desaparecido totalmente. Las mujeres después de apoyar un régimen totalitario, de luchar contra él, de perder a sus maridos en el frente, de ver como morían niños y ancianos, de ver como sus hogares fueron destruidos, de ver cómo eran maltratadas físicamente y sexualmente en la más absoluta miseria, después de todo eso…. tuvieron el valor y el coraje necesarios para levantarse y volver a crear una nueva sociedad.
Louise Schroeder, del Partido Socialdemócrata de Alemania y que luchó contra el nazismo, declaró el 30 de septiembre de 1949 cuando era alcaldesa del Berlín Occidental:
“Nuestras mujeres han sido las que con sus manos desnudas han liberado nuestras calles de peligros mortales y de escombros. Y como mujer debo decir que aquí tenemos una verdadera obligación moral, una obligación moral con las mujeres que aun con el pelo blanco siguieron con la retirada de escombros, y que ahora de repente no tienen trabajo porque ya no les podemos pagar”.

A partir de aquel año en todas las grandes ciudades alemanas empezaron a reconocer la labor que estaban desempeñando esas mujeres, colocando placas conmemorativas y monumentos en honor a las Trümmerfrauen. Aunque ya en 1946 un comandante de los aliados había encargado a los artistas Alfred Goldhammer y Heinz Schwalbe que realizaran un símbolo de la reconstrucción. Para ello utilizaron el motivo del oso, creando tres escudos en los que aparecía un oso con un ladrillo, un oso con una pala y un oso con una viga. También colocaron un roble joven frente a las ruinas de la plaza Belle Alliance.
A principios de 1950 las Trümmerfrauen desaparecen gradualmente del paisaje urbano alemán. El trabajo fue entregado a empresas constructoras que contaban ya con una potencial mano de obra masculina y mejores herramientas.

Hoy en día, si paseamos por las plácidas calles de Berlín y vemos un edificio en el cual se encuentra el escudo del oso en su fachada, eso quiere decir que ese mismo edificio fue levantado por las Trümmerfrauen.

Regala estas navidades el libro que te sorprenderá. Descubre esta historia y más en: 
Las Mujeres, Alemania y el Nazismo


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